Nosotres

Las personas que hacemos parte de Belgrado movilizamos diversas instancias de encuentro e intercambio de saberes y experiencias. Acompañamos procesos creativos y de investigación de creadores y agentes culturales; locales, nacionales e internacionales fomentando el arte y la cultura de sus respectivos lugares de residencia. Nos convoca la idea de construir comunidad.
Reconociendo nuestra actividad suscrita en la periferia de los grandes centros del arte contemporáneo, ofrecemos una mirada multicultural y diversa acuñada en un rinconcito de Balvanera, Buenos Aires, en el Cono Sur del continente americano.

Abrazamos los entrecruces y las experiencias en formatos híbridos de investigación, composición y presentación para llevar a cabo una pieza, proceso o experiencia desdibujando los límites.

Posición en el mapa

¿Por qué Belgrado?

Veníamos de Irala Casa en la calle Irala, cuando nos mudamos a la avenida Belgrano, no sabíamos si conservar Irala o cambiar a Casa Belgrano, la idea de un espacio cultural con nombre de prócer argentino no tuvo muchxs seguidores. Entonces surgió una propuesta: Belgrado, era lindo que a diferencia de una letra, surgieran múltiples sentidos.

Una casona ubicada en Balvanera, un territorio testigo de diversas luchas y tragedias; una zona multicultural marcada por la inmigración y su alta actividad comercial; un punto de llegada y partida, de cruce e intercambio. Belgrado en Buenos Aires hace referencia a la capital de Serbia, epicentro bélico, destruida y reconstruida más de 40 veces, territorio de confluencia, en donde el río Sava se encuentra con el Danubio.

 

Belgrado hace un guiño a esa ciudad y su historia, sin embargo es la idea de encuentro y de confluencia la que nos interesa más, Belgrado se construye como un espacio dedicado a la creación, investigación, y experimentación, un espacio donde confluyen aguas de diferentes disciplinas, contextos y formatos y en ese encuentro suceden cosas que se expanden, experiencias que se mezclan y se bifurcan, que siguen fluyendo, y que como el Danubio, desembocan en un delta, un ramal rizomático de afectos y energías creativas. 

Si nos imaginamos dentro de este ecosistema cultural, quizá nos toca ser una cuenca, un entramado natural de piedras, árboles y tierra, un paisaje que va cambiando conforme fluye el agua de los ríos, danzamos con el viento, mientras las raíces se fortalecen, creemos y creamos nuevas formas de estar en ese curso y donde cada actante modifica de algún modo nuestro paisaje metafórico.

Programa de Residencias

Lado A

Creación, Acompañamiento y Exhibición​

Lado B

Investigación, experimentación y estudio abierto

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